LO MAS CERCA QUE ESTUVE DE DIOS
Busqué a Dios en los billares;
busqué a Dios en esquinas
llenas de orina.
Pasé la noche más solitaria
de mi vida:
amaneció, y bajo un sol radiante
anduve detrás de unas piernas
de prostituta de 20 euros;
y mientras las seguía,
un rayo de sol jugueteaba
en sus medias de nylon transparente.
Se movía y yo quería atraparlo,
y ni siquiera sus nalgas bamboleantes
eran tan gloriosas;
y ni siquiera el cielo era algo grandioso
en aquel momento.
Sólo ese destello de luz;
esperanza;
me arrastraba, anhelante.
Y después, en una pensión quejumbrosa,
donde Aquello desapareció
cuando la tuve a ella
(sólo un ser humano lleno de dolor),
lloré.

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