HUYO DESPAVORIDO DE ESTO
Los peores poetas
son los que publican
en rústica:
300 ejemplares
perfectamente cosidos,
llenos de versos enmarcados
en ribetes de oro;
los cuales se pudren debajo de sus camas,
al tiempo que sus almas.
Y mientras esto ocurre,
yo disfruto de ediciones baratas
de algunos pocos Grandes
que nadie quiere,
en pequeñas tascas
cuyas camareras no saben nada
de la nouvelle cuisine,
pero que algunas veces te tratan
con verdadero amor de madre.
Es mi refugio,
porque huyo del lujo de templos
donde uno sólo puede ser atendido
por estatuas de piedra
a 1000 grados bajo cero.
Pero sobre todo vengo huyendo
de la gente que se atropella por las calles
y que tiene demasiadas cosas que hacer,
pensando, aterrado,
que sin todos esos planes
quedaría de ellos lo mismo que después
de deshojada la margarita.
En el Arte,
y en las calles,
y en todas partes,
la vanidad adorna
trozos de
Nada.