NO NADES CONTRA LA CORRIENTE
La primera hora coincide con la muerte del gallo:
tienes que tirarle una piedra a la cabeza.
Asi ganas algo de tiempo.
Después viene gente a tu cama
que te odia.
También está tu madre entre ellos:
tu madre te odia por la mañana.
También está el resto de tu familia;
y si tienes perro,
también está tu perro mordiéndote el culo
y tirando de las sábanas.
Mejor, levántate por tu propio pie,
y huye de la casa.
A las nueve más o menos
estás rodeado de seres extraños.
Estás atado a una silla y no puedes moverte.
Si abres la boca, se te echan encima
antes de que digas nada,
y te la llenan de esparto.
Si intentas moverte,
te miran con ojos inyectados en sangre
y quedas paralizado.
Tienes que hacer como ellos.
Ellos no hacen nada en especial:
respiran en silencio.
Solo eso
(hasta que tú toses).
No hagas nada en absoluto:
aguanta en tu silla mientras pasa el tiempo.
Y mientras tanto, conspira en silencio.
Algún día también acabarás con ellos.
Pero necesitarás una piedra más grande.





