Frente a mí la oscuridad:
el mismo cielo con
las mismas estrellas;
las mismas ratas en los mismos basureros;
y toneladas de tiempo
en el que verter mi Nada.
Quizá sea un poema
(quejido que dura lo que un grito:
hasta que muere en el papel);
quizá una cuchillada en mis venas
lo que ocurra de manera estúpida
y silenciosa
esta noche,
que es como todas las noches
desde que la Nada
creo Algo,
obligándonos a ser, respirar,
consumir energía, desprender energía,
ocupar espacio y abrir la boca
para luchar en vano contra el silencio eterno.